PARANZAS

El aprovechamiento de los excelentes recursos piscícolas del Mar Menor ha generado desde la Edad Media interesantes métodos artesanales de pesca, muchos de ellos en uso. Uno de los sistemas de artes fijas o de fondo más utilizados son las paranzas, nombre habitual para denominar las trampas o corrales que se disponen en el Mar Menor y sus golas, donde quedan atrapados los peces, manteniéndolos vivos hasta el momento de su captura. Las artes fijas más utilizadas en la actualidad son:

Encañizadas: Situadas en las golas o canales de comunicación entre el Mediterráneo y el Mar Menor, tienen como finalidad aprovechar el paso hacia el Mediterráneo de algunas especies coma la dorada, el mújol, la lubina, el magre, el raspallón o el lenguado, para su captura. Están construidas con cañas y redes combinadas para formar un laberinto, donde los peces quedan atrapados. Actualmente en todo el Mar Mediterráneo, sólo se siguen utilizando encañizadas en La Torre, El Ventorrillo, La Constancia y El Estacio, en La Manga del Mar Menor.

Chirreteras: Hasta principios del siglo XX fueron artes de arrastre, pero a partir de 1944, por Orden Ministerial quedaron establecidas sólo como artes de fondo. Se utilizan para capturar chirretes y están construidas por una red alargada de hasta 100 mts, llamada travesía, por donde pasan los peces para penetrar después en otra red espiral llamada moruna y posteriormente a la paranza.

Langostineras: Compuestas de travesía y moruna, los pescadores las instalan al anochecer, dejándolas en el agua hasta el día siguiente. Excepto en las islas Perdiguera y Mayor, está prohibida su instalación a menos de 400 mts de la costa.

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