ISLA GROSA E ISLOTE DEL FARALLÓN

La Isla Grosa es un espacio natural de gran belleza, tiene una superficie de 18 Ha y una altura de 98 mts sobre el nivel del mar. Posee una espectacular morfología, una costa muy abrupta recortada por impresionantes acantilados y en la cara Oeste, una playa arenosa protegida de los vientos de levante. Esta peculiar configuración facilitó el refugio, entre los siglos XVI y XVIII, de piratas argelinos que asediaban las costas de la región.

Uno de sus aspectos biológicos más notables es la presencia de aves marinas como el Paiño Europeo o la Gaviota de Audoin, ave endémica del Mediterráneo que anida en sus acantilados durante la primavera y verano y de la que posee una de las mayores colonias a escala mundial.

Hacia el Este, separado por un canal de 600 mts de longitud, se encuentra el Islote del Farallón, roca volcánica de forma puntiaguda perforada en su parte más abrupta. También posee una comunidad de aves de gran importancia.

Junto a Isla Grosa y a una  profundidad de unos 20 mts se han descubierto restos arqueológicos de gran valor relacionados con el comercio marítimo, iniciado por los fenicios, continuado por griegos y cartagineses y llegando a un periodo de gran expansión económica dominado por los romanos, gracias a la explotación intensiva de la Sierra Minera y al transporte de salazones, y productos agrícolas transportados en barcos mercantes de madera.

Las fondos rocosos y escollos sumergidos de esta zona donde se encuentran la Isla Grosa y el Islote del Farallón, han sido causa de los múltiples naufragios que han favorecido importantes hallazgos arqueológicos subacuáticos, como ocurre con el Bajo de la Campana en la Isla Grosa.

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