Historia

Sólo algunos pastores y pescadores moraban en las orillas marmenorenses cuando Alfonso X conquistó el reino de Murcia en el siglo XIII (las frecuentes incursiones de los piratas berberiscos desaconsejaban una estancia regular y sólo a partir de la conquista de Granada se produjo una lenta y tardía repoblación). Entonces la albohera dependía del concejo de Murcia.

En 1266 Alfonso X ordenó que los vecinos de Murcia podían ser obligados a socorrer a los campesinos y pescadores del litoral cuando se tuviera conocimiento de un desembarco morisco, los asaltados enviaban señales de humo desde las torres vigías que se sucedían hasta llegar a Murcia (la torre de la iglesia de Santa Catalina era, finalmente, la encargada de advertir a la población).

Los incentivos y exenciones concedidas desde el reinado de Alfonso X suscitaron la aceptación de algunos nobles y caballeros de armas aragoneses, catalanes y murcianos de asentarse en la comarca formando pequeños y dispersos núcleos de población que todavía conservan su nombre o apellidos como topónimo de la localidad: Pacheco, Roldán, Pagán, etc.

Asimismo, al amparo de estos núcleos se construyeron ermitas que en los albores del siglo XVIII dieron lugar a la consolidación de caseríos como el de San Javier, junto a un cruce de caminos próximo a la vía Herculea de los romanos que pasaba por las inmediaciones del cabezo Gordo.

 El nombre le viene de la influencia que sobre estas tierras tuvo la virtud y el heroísmo del Apóstol de Oriente San Francisco Javier, Patrón del Turismo, ya que estas tierras fueron repobladas, en época de Alfonso X El Sabio, por gentes venidas de Navarra y Aragón, fundamentalmente.

Este enclave agrupó a los moradores de los caseríos dispersos y absorbió la capitalidad de la comarca, constituyéndose en Ayuntamiento al amparo de lo dispuesto en las Cortes de Cádiz.

Cuando a principios del siglo XVIII decayeron las incursiones de los piratas turcos y argelinos, el asentamiento urbano se hizo más estable. La evolución demográfica y los recursos económicos de la comarca hicieron factible que, al amparo de las Cortes de Cádiz, San Javier se constituyera en municipio independiente el 16 de septiembre de 1836. En 1888, en torno a la ermita de Santiago, se estableció el nuevo caserío de La Ribera.

SANTIAGO DE LA RIBERA fue fundada en 1888 a instancias de Fray José María Barnuevo Rodrigo de Villamayor, Caballero de la Orden Militar de Santiago, quien, a partir de la finca de su propiedad, Torre Mínguez, conceptuó, de una manera excelente y moderna para su época (siglo XIX), el trazado urbanístico de una parte de dicho finca, ordenándolo en forma de cuadrícula.

Callejero San Javier y Santiago de la Ribera

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